martes, 05 de mayo de 2015 a las 05:15 PM

El Parque Provincial Iberá

El Parque Provincial Iberá es el lugar ideal para proteger la fauna nativa de Corrientes y, por su tamaño y ubicación, puede funcionar como motor de desarrollo de las 10 localidades de la cuenca.

En el Parque Provincial Iberá no vive gente, pero está poblado por más de 4.000 especies de flora y fauna correntinas, algunas de ellas en peligro de desaparecer.

Los parques nacionales y provinciales son territorio del Estado. Están delimitados y manejados con el objetivo prioritario de asegurar y restaurar la vida silvestre de una región.

El Parque Provincial Iberá fue creado sobre las tierras fiscales que aún perduraban en el interior de los esteros y, al igual que cualquier otro territorio bajo uso productivo, debe estar alambrado y custodiado. Con límites bien establecidos, los guardaparques podrán trabajar con la vida silvestre, que es el objetivo productivo del Parque: lograr calidad y abundancia de animales autóctonos que le garanticen al turista una experiencia de alto nivel.

Por otro lado, en Argentina existen áreas de reservas naturales, generalmente declaradas sobre tierras privadas, donde el Gobierno a través de reglamentaciones y controles evita que la fauna y la flora se vean amenazadas de extinción, mientras los propietarios de las tierras siguen desarrollando sus actividades productivas.

La Reserva Natural Iberá fue creada en 1983 sobre un área de 1 millón 300 mil hectáreas –coincidente con los límites de la cuenca de los Esteros del Iberá– y los dueños de los campos que quedaron incluidos en la Reserva continuaron con sus actividades tradicionales, principalmente la ganadería. Los guardaparques solo tenían presencia en los sitios donde eran invitados, bajo convenio, a hacer recorridas o a instalar sus seccionales, para controlar la caza y la pesca. En 2009 la ley de la Reserva se reglamentó definiendo con exactitud los alcances de esta categoría donde, básicamente, se establece la prohibición de la caza y la pesca extractiva, y la necesidad de evaluar los impactos ambientales cuando se proponen grandes cambios en el uso de la tierra.

 

En este aspecto también hay una gran diferencia con el Parque Provincial Iberá donde, por ser un área de dominio público, los guardaparques tienen el rol de administradores con presupuesto propio, infraestructura, equipo y con la responsabilidad de asegurar la producción de naturaleza en las 482.000 hectáreas de territorio. La autoridad de aplicación de ambas categorías es la Dirección de Parques y Reservas de la provincia de Corrientes.